Jaime Ceresa®

La Lucha por la “Igualdad de Oportunidades”

Oye Chere, la próxima semana no voy a escribir nada porque me voy a concentrar a fondo en la PSU, te cobro la palabra de lo que hablamos“, me dijo uno de los columnistas de este sitio al cual entre nosotros en las pautas lo apuntamos como un verdadero cheque a fecha.
La PSU, ese primer filtro coladero que nos perfila hacia lo que será la dulce condena de nuestras vidas, ya que mal que mal, jugarse un futuro profesional implica una búsqueda de superación con relación a lo tenido, de plenitud, y sobretodas los cosas de igualdad.
¿Pero existe la igualdad en este país?

Esa fue la reflexión que hicimos con Raúl mientras discutíamos la pauta para esta semana.
Existe, concluimos. La compramos con plata.

Lamentablemente, para bien o para mal, en nuestra sociedad, en el Chile de hoy, uno es determinado por donde y como nació.
El nacer en una familia que le ha sabido sacar provecho a los recursos que tienen (pocos, medios o hartos), te abre un sinfín de puertas, redes y oportunidades. Literalmente te hace un par.

¿Puede darse que el niño nacido en La Pintana pueda salir de la marginalidad y entrar en este desigual sistema de igualdad?
Claro que sí, 1 de cada 10.000.

Vemos la PSU, y ya vemos el primer filtro basado en esta desigualdad. ¿Por lo general quien es el que le va mejor? El que tiene mejor acceso a educación. ¿Y quien es este? El que logra entrar a un sistema elitista en sus cláusulas de ingreso, como son los círculos sociales y los colegios, y a su vez aprovecha esto.

De ahí nos vamos al mundo universitario, donde partiendo de la base que las dos universidades públicas más prestigiosas de este país, son las más caras del mercado (más caras que las denostadas privadas, algo que cualquiera que se informa un poco sabe antes de hablar estupideces), ya tenemos un segundo filtro.
¿Igualdad en la educación? Sí, para los que la pagan y los que se pegan el rajazo de conseguir una beca.
¿Créditos? Existen, se pagan a la módica suma de una tasa de interés criminal en UF.
¿Concluisones? Lamentablemente, la educación superior no es para todos.

Pero supongamos que se pasó esta barrera, con o sin esfuerzo monetario y noos vemos enfrentados al complejo escenario del mundo laboral, donde el quien eres determina falsamente el como eres.
Acá lo digo sin problemas, ni empachos. Para mi el haber salido de un colegio privado del sector oriente, y estar bien asociado, me ha abierto puertas, y créanme que no siento culpa, ya que no puedo renegar de la buena suerte y en contrapartida una cosa es entrar y otra muy distinta es mantenerse adentro. Pero en contrapartida, también puedo decir que esto está mal.
Es que es verdad. Que conozcan a tu abuelo, a tu viejo, a tu tía, o que los hijos de alguien hayan estado en tu mismo colegio, o hayan veraneado en el mismo balneario, te da una puerta de entrada, un par de oportunidades más para mantenerte, te da un trato diferente, te da “igualdad” al fin y al cabo.

Ahora imaginémonos que uno quiere abordar proyectos laborales en la vida. Es muy distinto probar suerte cuando uno tiene todo un sistema que te ampara, a cuando debes ir tocando puertas sin ser conocido por nadie. Acá nos encontramos con la igualdad al emprender.
El emprendimiento (el verdadero, no el que piden en empresas como definición de alguien dispuesto a trabajar por 2 chauchas) también es una atribución condicionada al donde, como y con quien nos movemos.
No hay que ser pitoniso para darse cuenta que “El Conejo” en Chile, no habría formado nunca el imperio de carritos de maní que formo en Nueva York y que le arregló la vida (con harto esfuerzo por cierto). Lo más probable es que acá todavía estaría intentando tocar la primera puerta (sacar su permiso de vendedor ambulante en una municipalidad), por no haber estado bien contactado.

Cuando escucho a los políticos hablar de este manoseado término, la igualdad de oportunidades, es cuando me bajan esos arrebatos soñadores y pienso que diría yo en caso de estar en el lugar de ellos.
Evidentemente sería una imbecilidad en mi estilo, siendo honesto con lo que creo… Diría algo así como:”No te ilusiones, del minuto que naciste tu suerte ya está echada, y por más que te esfuerces, vas a necesitar algo más que eso para revertir tu destino, mal que mal, Chile no es la tierra de las oportunidades, acá la igualdad se compra.

A los chicos que trabajan en este proyecto, no se preocupen, esta pelea al igual que yo, a Dios gracias no la van a tener que dar, algún antepasado en tiempos pasados y mejores ya las dio por ustedes y les compró su ticket de igualdad.
Disfruten sin culpa, pero no pierdan el norte de querer cambiar esto.

A ti Alejo y a ti Caura Chica (que estás pronta a debutar por acá) que están a días de ese pequeño gran trámite en sus vidas, tranquilos, ya que cumplen con el primer requisito básico que piden en todas partes para pasar a ser un ente social…tener el ticket.

9 Responses to “La Lucha por la “Igualdad de Oportunidades””

  1. 1
    Raúl Pérez® Says:

    Es cierto. El hecho de que exista un instrumento con función de filtro para acceder al sistema universitario es clara muestra de que un 7 en un liceo no vale lo mismo que en un colegio privado. Por algo hay que “nivelar”. Y todas las acepciones de esa palabra, según la RAE, traen como fondo la palabra “igualar”. ¿De qué igualdad hablamos?
    Lo peor de todo es que, además, hay una inequidad e injusticia tremendas. Es como para sentirse afortunado de estar estudiando, o de tener una carrera.

  2. 2
    Monchito Says:

    Yo salí de un liceo industrial, despues di la PAA me fue bien, pero por problemas economicos no pude seguir en ese entonces…

    es un filtro que ademas los que pueden pagar un preu les va bien.
    al resto, que estudie como pueda…

    un abrazo

    Monchito

  3. 3
    Claudia Arroyo Says:

    En este país no existe la igualdad y es categórico. No todos tienen en su malla curricular viejes para conocer el norte y el sur de Chile para luego rendir pruebas de lo aprendido y conocido, es decir conoces en terreno la materia que viste en el pizarrón (Bachillerato Internacional) si bien es cierto existen detractores; la amplitud de mente no se compara con el niño que apenas conoce su ciudad, este es un pequeño ejemplo que la desigualdad de condiciones existe y es real ¿cuántos colegios y liceos de Chile acceden a estos planes?

    Saludos y suerte para todos los que tienen que dar PSU.

  4. 4
    La Ale.- Says:

    Un “”amigo”" me dijo: yo no creo en la igualdad, la igualdad es injusta, yo quiero equidad… pero es DC así que no le hago caso.
    Conversaba el otro día con Alejandro y quedamos en que era buena idea, en el caso de que nos fuera como las huevas en la PSU, abrir un colegio subvencionado… tssss la américa… necesitai carné no má y tay al otro lao.
    Mi madre dice que el título no vale mucho solo, que al final uno le da el valor con el trabajo, talento, esfuerzo, etc… a ella le creo por que no es DC, ni PPD, ni UDI, ni RN ni ninguna huevá.
    Me encomiendo a la suerte… creeré en ella… veámos qué tal… si al final, igual es suerte la huevá, por ejemplo yo no tuve la suerte de nacer en cuna de oro… de plástico no má, pero por lo menos tuve cuna y eso ya es algo.
    Ahorraré desde ya para comprar mi propia “igualdad”.
    Ale.-

  5. 5
    Dr. Blood Says:

    ¿Seré acaso el único 1 en 1000 que leyó este artículo?

    Saludos sangrientos

    Blood

  6. 6
    Alejandro González® Says:

    Primero, gracias Chere por esta arenga. De verdad me da fuerza para enfrentarme a esas 3 libretas llenas de preguntas que poseen en la variabilidad de sus respuestas mi incierto futuro y la de cientos de miles de jóvenes en el país.

    Es verdad, y rescato la manera en que como describes la realidad. Lo difícil, lo injusto, lo tedioso que es el tener que pasar por todos esos filtros, en donde, lamentablemente, aunque tengas una aureola sobre la mollera te discriminan según tu apellido, dirección o número de teléfono.

    Pero hay algo en lo que discrepo, y es que, si bien dependo del primer filtro, la PSU, a la que me someteré en algunos días más, esa prueba solamente me dirá si sé sumar, restar, dividir o multiplicar, me dirá si me sé las reglas gramaticales, si me aprendí los factores de comunicación o si sé cuales son los géneros literarios. Pero no existe, ni existirá ningún filtro, ni ninguna prueba que logre medir lo más importante… lo que soy como persona, mis valores y mis principios.

    Y creeme que si de verdad existiera algo así, dudo que muchos de los que hoy triunfan, tengan ese mismo éxito del que gozan con este injusto sistema.

    Saludos.

  7. 7
    Danilo Says:

    No se, pero este tema tiene mucho de profecía auto cumplida.
    Unos se asumen pobres y existe todo un estereotipo de cómo ser pobre y remarcarlo en forma de hablar, vestir y hasta en qué y en cómo ganarse la vida ( como si no pudieran haber otras forma de serlo) y otros se asumen de origen acomodado y van marcando dejando marcas de lo que se supone es una persona de buen pasar. Si te fijas, estereotipos de país joven ( por decirlo suavecito).
    La igualdad se consiguen en la medida que se busque. Muchas personas tal vez por sus escasos recursos no podrán optar a la educación superior, pero ello no es excusa para no aprender y educarse, hoy más que nunca se puede auto aprender, se puede aprender lo que uno quiera y con trabajo y tenacidad ( algo bastante escaso) se puede lograr lo que uno quiera.
    Lo que ocurre que la mayoría de la gente quiere lo que quieren los mas pudientes como si ese fuera el único modelo de éxito y de vida, con eso lo único que logran es aumentar aún más la brecha ya que esta ya no sólo es material si no que cultural.
    Saludos.

  8. 8
    latidos urbanos Says:

    Se te olvidó el tema de que en las pegas también te discriminan por la entidad de la cual egresaste…

    Un abrazo

  9. 9
    Raúl Pérez® Says:

    Alejo,
    lamentablemente la meritocracia no es algo de cada día. Go ahead!

    Danilo,
    sip, tienes razón. Se puede llegar alto teniendo escasos recursos para costear una buena educación, con tenacidad y perseverancia. Esa apertura de visión es justamente de lo que adolece el sistema de educación.
    Si la familia no es capaz de abrir los ojos de sus hijos a nuevas oportunidades, la responsabilidad cae por omisión en la escuela. Obviamente, no pasa ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario.

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