Las Tareas No Sirven
Está de moda cargarse a la vieja usanza educativa de maestro sentado hablando desde el Olimpo, pontificando de lo humano y lo divino frente a sus alumnos. Está de moda buscar la solución para “que mis hijos/nietos no tengan la misma educación de siempre que no nos conduce a nada”.
Está de moda el último estudio donde se establece que llenar una sala de clases con luciérnagas logra mayor concentración en el aula, que un profesor motivado debe sentarse en un asiento con respaldo de bolitas estilo taxista o que si los alumnos aprendieran economía mascando petazetas, serán más capaces de comprender en la boca el efecto mariposa.
La mayor moda la representa la oleada de estudios (o en una de esas, quizá sea el mismo estudio, pero publicado en tantos lugares que ya pareciera tratarse de distintas fuentes) que demuestran la futilidad de la tarea para la casa. Que los deberes después de clases son una repetición mecánica de los contenidos experimentados en clase, que los alumnos los hacen de mala gana, que los alumnos prefieren copiar la Wikipedia, que un alumno copista no es un alumno estudioso, que en verdad los alumnos no aprenden así.
Concedamos que las tareas para la casa no tienen utilidad. Cuando nuestros políticos eran escolares, sus maestros enviaban cuestionarios con preguntas que estos notables hasta día de hoy no son capaces de responder.
Helos ahí los profesores de Educación Cívica, cuando les preguntaban a los entonces mozos Carlos o Hernán Larraín qué significaba que la Constitución firmada por Arturo Alessandri en 1925 consagrara la separación de la Iglesia Católica con el Estado. El ensayo debía entregarse la semana siguiente, pero prefirieron permutar esa incómoda entrega por un kilo de manzanas. Todavía confían en las políticas de Estado previa consulta con el Arzobispado.
Imagino al profesor de Economía preguntándole a su alumno de IV medio en la época del “Ladrillo”, hoy próspero empresario, cuánto potencial tiene una economía liberal, desregulada hasta el hartazgo, pero trabada cuando los propios actores económicos rubrican pactos de no agresión. En otras palabras, alumno, ¿Cómo cuerno puede existir libre mercado mandando al carajo la libre competencia?
Pasemos al Liceo 1, donde el profesor de Castellano le pide a una jovencita de lentes llamada Verónica Michelle explicar en una carpeta las claves de la comunicación persuasiva, acercados a la realidad cotidiana. En otras palabras, demostrar por qué algunas personas (de sexo masculino) son más confiables para otorgar poder que otras (de sexo femenino). Ese fue el único 1 obtenido por la hoy Presidenta de la República en toda su trayectoria liceana.
A unas pocas cuadras de distancia, en el Instituto Nacional, pero 20 años antes, un profesor de Historia desafiaba a un alumno muy puntilloso a contestar hasta qué punto los emperadores del Imperio Romano se entusiasmaban con las obras públicas para servir a la comunidad más que para enaltecer sus propios orgullos personales. El alumno declinó la apuesta alegando no sentirse lo suficientemente preparado. Hoy día, Ricardo Lagos repite el mismo argumento ante la comisión investigadora de Transantiago que sesiona en la Cámara de Diputados.
Las tareas no sirven. Aunque no por eso, los estudios que salen en los diarios dejan de oler a excentricidad y esnobismo.



Noviembre 15th, 2007 at 12:20 pm
Está genial el artículo…que te puedo decir. Como se nota acá que varios faltaron a muchas clases determinadas y no hicieron las tareas.
Me imagino que en el ramo de ética fue donde hubo mayor cantidad de 1´s por no entregar nada llegado el minuto…
Lo mismo dicen de Andrés Velasco es evidente que las tareas de economía y administración no las hizo como Dios manda, es más dudo que haya asistido a esas clases.
Cuídate.-
Noviembre 15th, 2007 at 1:02 pm
Muy bueno el artículo, me gustó la ironia. Lastima que a muchos de quienes hicieron mal las tareas cuando niños no los podamos mandar de vuelta al colegio, con clases intensivas y tutor personal, a ver si aprenden algo.
Saludos
Noviembre 15th, 2007 at 1:25 pm
Para lo único que servían las tareas era para acentuar la alegría cuando estaban terminadas y nos dejaban salir a jugar.
Noviembre 15th, 2007 at 1:37 pm
concuerdo contigo, mi hijo mayor esta en clases todo el día, cuando la profesora propuso mandar tareas para la casa le reclamamos, que no era justo que usaran su tiempo..
como estan acostumbrados a revisar pruebas en la casa, se quieren desquitar con los cabros….
los politicos con cue’a iban a clases…
un abrazo,
Monchito
Noviembre 15th, 2007 at 6:00 pm
¿Alguien dijo jornada escolar completa, sin tareas pa’ la casa? JA!
Noviembre 15th, 2007 at 7:09 pm
jajajajajajajajaja
que bueno el artículo, pucha los cabros flojos estos!
XD
Noviembre 16th, 2007 at 1:15 am
Ja,ja,ja,ja,ja!
Que buenaaaaa!!!!
Cuando chica odiaba hacer tareas, pero no por eso era floja para el estudio.
Lo que mas deteste, dentro de todo lo que nombras era las “carpetas” para el 21 de mayo, para lo que fuera te mandaban a hacer una. Que falta de creatividad!!!!!
Yo creo que las tareas no son las culpables, la culpa la tiene la falta de LECTURA!!!!
Saludos!
Diciembre 3rd, 2007 at 6:43 pm
la pregunta es ,què hacer para cambiar y obligar a los colegios a no mandar tareas para la casa, ya que se trata de hacer las tareas en el colegio, esa fue la idea inicial.
Octubre 24th, 2008 at 11:02 pm
ME PARECIO MUY BUENO EL ARTICULO PRQUE ESO ES LA VERDAD ¿PARA QUE SIRVEN LAS TAREAS?
ME LO RESPONDEN
JA JA JA