Campaña Antipiratería: ¿Dejaremos de ser piratas?

Hace dos o tres meses comenzó a exhibirse en los cines –después de los trailers y antes de que empiece la película-, un spot anti piratería de factura mexicana que llama a los consumidores a decir no a las películas pirateadas y preferir el producto original mediante el sentimiento de culpa.
El comercial en cuestión muestra a una madre trabajadora de clase media que llega a su casa cansada después de trabajar, pero con un regalo bajo la manga: una película pirateada que, según le dijeron, es muy buena.
-¿Eso no es robo mija?- pregunta la abuela en tono recriminatorio.
-No, mamá. Yo no la robé, la compré – responde ella, lo que es estrictamente cierto.
El problema viene cuando el hijo menor dice que se va a la calle a jugar, pese a la advertencia de su madre de que estudie, porque mañana hay examen.
-No lo necesito, ya tengo el examen –dice el pergenio con tono de despreocupación.
-(Madre, con tono de escándalo) ¿¿¿Lo robaste???-
-No, lo compré-
Música melodramática y el sonsonete de la otra hija: “Igual que tu película.”
Campaña Antipiratería
Lo he visto más de diez veces y la reacción del público siempre es la misma, risa, aburrimiento, desinterés, comentarios de “otra vez lo mismo“, pero nada de “esto tiene razón, desde ahora no voy a comprar ni piratear nunca más una película”
A lo mejor alguien engancha, pero creo que para el chileno medio una publicidad de este tipo no va a cambiar el hecho de que comprar películas pirateadas es más barato, más rápido (hay títulos que tardan meses en llegar a la cartelera oficial), y la calidad es la misma (no nos engañen con eso de que las películas pirateadas se ven mal, eso pasa sólo cuando la grabación original no está bien hecha…)
Además, la oferta es infinitamente fácil de conseguir, porque toda oficina cuenta con un empleado que las vende y hace circular un mail con el listado de los filmes que tiene disponibles, que por supuesto incluye las últimas novedades. Si eso no fuera suficiente, hay puestos ambulantes para regodearse en toda calle céntrica. Esa simplicidad versus hacerse el tiempo de ir al cine y estar dispuesto a pagar $3000 o más por cabeza por una entrada los fines de semana, en una sala llena a reventar si la película es popular.
Por eso es difícil que una campaña anti piratería cumpla su objetivo, sobre todo en Chile, donde somos mandados a hacer para violar los copyright.
¿Habrá alguna solución? Francamente, deberá ir más por el lado de la calidad y la baja en los precios antes que un llamado a la conciencia, porque piratas sobran y suben como la espuma.



Diciembre 7th, 2007 at 7:30 pm
[...] en un Movieland en Valdivia, Chile. Claro, y después pasan el comercial anti-piratería entre las sinopsis. Sinvergüenzas. (Vía Chile [...]