Bruno Córdova®

Nicolas Sarkozy: Lo que Debe Aprender la Alianza

Chileans politicians for export fair. A fair fair for fairy affairs. Isn’t governing something fairy? Er, yes! But it depends on how your country is being led. If the guy/girl in office is desperately in the mood to control information, it’s not a fair democracy but a fairy democracy.

Ofrezco el párrafo anterior al mejor postor. La pasada misión de la transversalidad política a Nueva York, cortesía de Naciones Unidas, fue muestra de fairy politics. Por razones de Estado se olvidaron las riñas barrabravas entre la Concertación y la Alianza.
Entre medio, la Concertación invita a la derecha a esta falsa exhibición de cohesión, como el sujeto que invita a su amigo sin panorama al casamiento de una prima. Podrías preguntar qué hace la derecha ahí: está en Nueva York para tener una posibilidad de calentar a una de las minitas en la boda (léase hacerse los simpáticos, los sensatos, andar aperfumados y con desodorante por si las moscas).

El oficialismo se encarga de presentar al amigo-cacho a estas recepciones, realzando sus cualidades —la Alianza ha logrado incorporarse exitosamente al panorama democrático de la transición— y menguando los muchos defectos —el rechazo sistemático al aborto, a la píldora y a la justicia por los crímenes de la dictadura son una posición sumamente respetable. No todos podemos pensar lo mismo y es justo que existan estas divergencias—.

Así y todo, el amigo-cacho no da la talla. No sabe engrupir. Le falta roce. La derecha no tiene grandes contactos de prestigio en el exterior, no saben un carajo de diplomacia —la UDI todavía no entiende que la boca de Iván Moreira en estos temas, además de lesionar la credibilidad del partido en el exterior, daña la imagen de Chile—, les falta mundo y son generalmente monolingües.

Al final del día, tan cacho son estos amigos que más parecen los animales de feria de la compañía cirquera concertacionista.
Son esperpénticos, algo huraños y se presentan casi enjaulados —la ignorancia los obliga a enjaularse— a la posibilidad de despercudirse del legado dictatorial.

Sin ir más lejos, Hermógenes Pérez de Arce publicó el miércoles de la semana pasada una columna acerca de la foto entre la Presidenta Michelle Bachelet y su homólogo francés Nicolas Sarkozy. A modo de conversación ficticia entre sendos gobernantes, el opinólogo mercurial graficó el sentimiento general derechista sobre una cita política que habrían deseado para sí.

Michelle, seamos serios. Las palabras son palabras. Tú estás rigidizando el mercado del trabajo y yo lo estoy liberalizando… ¿Y vamos a salir en una foto como si estuviéramos de acuerdo?”, argumenta el Nicolas Sarkozy imaginado por Hermógenes.

La pica es mucha. Una oposición vetada en lo formal —en lo informal son mucho más bienvenidos— por los más notables grupos políticos internacionales, están obligados muchas veces a ver estas escenas afuera del aparador. Claro, si tanto RN como la UDI con mucha suerte están adscritos a la IDU y si no fuera porque se echaron al bolsillo a Manuel Espino y porque la DC chilena está “desafectada” de José María Aznar, la ODCA todavía no los tomaría en cuenta.

La Alianza desea aprender de Sarkozy para afirmar el discurso de cara a las elecciones de 2009. La ventaja comparativa del galo respecto de otros parámetros inspiradores es la persistencia de dicho líder en presentar un discurso conservador sin ambages. Pero en la obsesión aliancista hay una miopía conceptual: mientras los franceses vienen de vuelta de 40 años después de la revolución de Mayo, nosotros aún no hemos iniciado procesos de ruptura cultural de semejante escala.

Para la desgracia opositora, Francia y Chile se están moviendo desde un extremo opuesto del péndulo. No se trata de experiencias sociales comparables. Reflexión que solamente unos pocos en la derecha han atinado a desarrollar. Entre ellos, la linda Cristina Bitar.

La derecha, además de estar falta de referentes comparables, está obligada a mejorar su imagen en el exterior. Si van a ser gobierno, deben asegurarse de no recibir vetos estilo Filipinas 1980. Ya es hora que la oposición reflexione sobre “la imagen de Estado”.

14 Responses to “Nicolas Sarkozy: Lo que Debe Aprender la Alianza”

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  1. 14
    Pablo Says:

    Estimado:

    ¿que te parece este articulo http://www.ideaspublicas.org?

  2. 13
    SPARROW Says:

    Puchas el párafo en inglés pa complicado. NPI de lo que decía. Voy a buscar un traductor después leo lo que sigue.

    saludos

    SPARROW,

  3. 12
    Marcylor Says:

    No estoy de acuerdo con la caracterización de los políticos de derecha que se acaba de hacer. Muchos de ellos son varias millas más viajados que los concertacionistas, que vinieron a descubrir el avión gracias a alguna pega asesora. Y ni mencionar el asunto idiomático. En eso, el pecado es transversal.
    El problema, a mi juicio, de los políticos de Chile es que su propio estilo de funcionamiento los induce a comportarse, amén de su tendencia política, como los compadres y comadres del pueblo. En un mundo en que están acostumbrado a resolver las cosas “hablando con fulanito” , “es que menganito es el hijo de zutanito”, en bajar una nota de prensa llamando al director del diario o mandando recaditos y demás, es obvio que la salida al mundo les quede grande como poncho.
    Y otra razón para que los políticos queden acoquinados en un rincón, fuera de Chile: allá son nadie, y como algunos ya tienen el capital cultural para enterarse de ello, lo saben.

  4. 11
    Martín Bolívar Says:

    Es evidente que en Europa se tienen las ideas claras.

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