La Cueca

Estimados amigos, en estas fechas festivas en Chile, no puedo mantenerme al margen de los recuerdos relacionados al mes de la patria, y como no si para variar en mi clóset, encontré el otro día una chupalla que me hizo recordar tiempos del colegio…
Así es como me acordé que esa chupalla me la compré en Limache, y con la cual bailé varios pies de cueca.
Sin embargo, aún recuerdo esas “clases” de gimnasia en las cuales se nos pretendía enseñar de mala gana tanto por parte de los profesores, como de los alumnos y alumnas que no estaban muy proclives a aprender a bailar nuestro baile nacional.
Creo que ese resentimiento en contra de este baile, viene de no conocer de dónde viene, por qué se baila, y junto a una motivación nula, generaba una suerte de vergüenza colectiva a la hora de intentar bailarlo.
Quizás para muchos no tiene mucha gracia este baile, ahora por otro lado hay gente que está más relacionada al campo, que si le parece muy interesante y picaresco inclusive.
En mi caso personal fue eso lo que me ha motivado a intentar bailarlo de la mejor manera posible, aunque mi relación con el campo es casi inexistente.
Volviendo a mis recuerdos más infantiles, era tradicional que se hicieran parejas de baile, yo no sé que suerte tenía, pero siempre me tocaban las compañeras más altas y yo era de estatura media en fin parecíamos una alcuza…
En uno de esos días previos a las “vacaciones de septiembre” se debía bailar delante de los padres y apoderados, para lo cual yo o mejor dicho mi madre, me conseguía un poncho, una chupalla, y lo más cómico era pintarse bigotes con un corcho quemado, eso no se me olvidará nunca… el otro detalle que se hacía a veces eran una suerte de espuelas con tapas de coca cola con orificio al medio y se les colocan unos alambres por el lado al zapato (pura producción).
Pasaban los años y le enseñanza de la cueca fue dando paso a otros bailes nacionales, tanto del norte como del sur…
Luego una vez afuera del Colegio, me enfrenté a la necesidad de que debía aprender a bailar cueca por fines diplomáticos, y fue bastante complicado, dado que nuestra profesora era de un conjunto de baile con todas las de la ley y era muy exigente.
En estas condiciones y con mi regular nivel de baile, comencé a ir a fondas a bailar cueca con amigos y amigas y fue bastante divertido, hasta que en una oportunidad, creo que cuando estaba aún fuerte el tema del axé, fui a una fonda en Flemming, y cual sería mi sorpresa que sólo se tocaban cumbias y nada de cueca…
Más encima a media noche ¡¡¡Aparece un negro para enseñar pasos de axé!!! (Ojo que no soy racista), pero esta situación como se dice en buen chileno “me emputeció”.
Con esta situación caí en cuenta lo penca que somos para mantener nuestras tradiciones, ya que desde niño nos avergüenzan, ni hablar de recordar el porqué se celebra el 18 de septiembre…
De todos modos, yo iré a las fondas este año a bailar cueca o intentar siquiera, pero al menos lo haré con orgullo.
Salud y ¡¡¡Viva Chile mierda!!!




Junio 23rd, 2008 at 8:25 am
fomo aburrido