Alejandro González®

Lí­mites Marí­timos con Perú: La Anestesia Desgraciada

Casualidad o no, el terremoto en Perú da para una infinidad de interpretaciones, pero llama tremendamente la atención que éste se presentara en un momento tan tenso como lo era el conflicto por la frontera marí­tima de Chile con Perú. Fue como si de repente estuviéramos viendo la final del Mundial de Fútbol y se cortara la luz, o peor aún… el satélite chocó con un OVNI y se perdió la señal.

Sin duda, si de algo sirvió este remezón aparte de destruir gran parte de importantes pueblos como lo son Pisco e Ica y matar a más de 500 habitantes fue para dar un poco de distensión a esta guerra diplomática por 35.000 km cuadrados de mar.

En el clí­max de esta pelotera, Chile se veí­a nuevamente expuesto al barullo de nuestro malvenido vecino Perú, que ha se ha ensañado en crearse un propio lí­o estableciendo fronteras carentes de efecto jurí­dico para lo que serí­a el territorio chileno, no obstante, esto no le causó nada de gracia al Ministro Foxley y me imagino que mucho menos a la Presidenta, ya que el desayunarse con esa noticia no debe haber sido para nada agradable. Es por eso que la respuesta de nuestros diplomáticos fue tajante, dejando en claro la postura chilena la que por lo demás, dio espacio a ciertas connotaciones que se podrí­an traducir en: “Los peruanos están puro webiando, nosotros seguiremos ejerciendo soberaní­a sobre los territorios que siempre ha sido nuestro“.

Se ha especulado incluso (palabras de los mismos parlamentarios) que este bochinche podrí­a acabar en una pelea a coscachos, y que sin ser majadero, no esta demás decir que esa es una amenaza constante e inminente para nuestra nación, ya que a los peruanos les tenemos ganas hace rato y al parecer este resentimiento es recí­proco, por lo que bien podrí­a interpretarse esta situación como una provocación para saldar viejas cuentas en el campo de batalla entre estos dos titanes del Pací­fico. Sin embargo, con el tono que ha adquirido a estas alturas la discusión, ya es intrascendente el justificar la locuacidad (palabra en boga) del Gobierno peruano al reclamar un territorio que durante 50 años ha sido reconocido tanto por los dos paí­ses, como también por la comunidad internacional, en un momento en que Alan Garcí­a se encuentra con baja popularidad, por lo que claramente la única justificación que se puede dar al respecto es que estamos frente a una estrategí­a del equipo polí­tico peruano para que los sectores dí­scolos se realinien al Gobierno de Garcí­a utilizando un tema tan delicado como lo son los lí­mites con Chile.

Pero lo que no previeron las diplomacias chilena y peruana fue que el diálogo podrí­a pasar a ser trifulca, y que el germen de ésta confrontación se transformarí­a en un capricho de las autoridades peruanas para establecer una pelea frontal entre las diplomacias conflagradas, en donde más que disputarse un trozo de mar, se poní­a a prueba el orgullo y el aguante (lenguaje futbolero) de dos pueblos históricamente enemistados, que poseen el suficiente material bélico como para hacer retumbar la costa oeste del continente, sin embargo, de un momento a otro, todo este escenario pre-bélico se vio interrumpido por un oportuno terremoto grado 7.9 (viéndolo desde ésta perspectiva) para hacer de Chile y Perú el ejemplo más claro de amistad y solidaridad dentro de la región, los cuales pasaron de ser unos enemigos a temer a fieles amigos que necesitan de la ayuda del otro, anestesiando de esta manera la fiebre limí­trofe que azotaba a los dos paí­ses.

Es verdaderamente una lástima el tener que esperar a que pasen este tipo de desgracias para que se nos ablande el corazón y ese nacionalismo nazi termine por ser una notable muestra de solidaridad. Si bien las consecuencias de este terremoto fueron nefastas, como lo es el inconmensurable valor humano y el recuperable pero irreemplazable valor histórico de la arquitectura de la zona, fue un acontecimiento que de una u otra forma llegó en un momento en que se necesitaba apaciguar este conflicto que quizás, de no ser por esta situación, las cosas hubieran terminado en algo mucho más desgraciado que un terremoto que asesina a 500 personas y deja a 1.300 personas heridas.

21 Responses to “Lí­mites Marí­timos con Perú: La Anestesia Desgraciada”

Páginas: [3] 2 1 » Mostrar todos

  1. 21
    liliana quispe Says:

    oye hijo de tu hermosisima madre dejate de boludeces y vete a bañar antes de hablar de temas que no tienes ni la minima idea.

Páginas: [3] 2 1 » Mostrar todos

Leave a Reply

BlogalaxiaBlogalaxia