Bruno Córdova®

Chávez y la oleada fundacional

Las páginas internacionales de los diarios nos informan bastante seguido sobre los afanes fundacionales de algunas naciones del Cono Sur.
Argentina tiene a Néstor Kirchner, quien intenta renovar el panorama económico de su paí­s y atraer la inversión extranjera alterando las cifras de inflación, minando la credibilidad del INDEC, equivalente local de nuestro INE.

Bolivia, la gobierna Evo Morales, quien mediante las nacionalizaciones busca restituir la dignidad de un paí­s explotado que pasó del rico Potosí­ colonial al í?frica de América Latina, donde la mayorí­a indí­gena ha sufrido el Apartheid de una minorí­a blanca. Morales representa el trauma de la humillación de su pueblo.

Sus reivindicaciones son la revancha de la ley del Talión: si los blancos nos pusieron el pie encima y nos hicieron morder el polvo, ahora que detentamos el poder, bien podemos jugar a invertir los roles. Cambiaremos las instituciones.
Si la Constitución, el cuerpo legal interpretativo de los pueblos, nos causa menoscabo, cambiémosla. Total, hacemos esto por reparación, no por venganza.

Ecuador inicia una senda similar, convocando una Asamblea Constituyente para reinterpretar la identidad legal de su pueblo.
El Presidente Rafael Correa quiere que dicha Asamblea supla un poder legislativo al cual califica de corrompido.
Sin embargo, se cae en una falacia argumentativa: si la Asamblea (elegida por los electores) tiene la misma soberaní­a y potestad de un Congreso (elegido por los mismos electores), la primera correrí­a los mismos riesgos de corromperse.

Y la madre del cordero, Venezuela, rica nación petrolera cuyo lí­der espiritual los está conduciendo (por mayorí­a de los votos) a la construcción de la segunda Cuba.
De Venezuela nacen la legitimación de la traición a las instituciones y las Asambleas Constituyentes revanchistas. A cambio, abren la chequera de los petrodólares en bonos de cooperación, porque la Alternativa Bolivariana descree de los Fondos y los Bancos multinacionales. La ideologí­a proclamada navega sola en las aguas del concierto mundial.
Quieren un mundo diferente, pero son incomprendidos y se aí­slan tal como aquellas comunas alternativas como Cahuala o los ecológicos pircanos.

Acusan al neoliberalismo como la causa de todos sus males y un nuevo plan económico nos prometerá riqueza. Causa falsa.
El problema no fue la polí­tica de la economí­a, sino la economí­a de la polí­tica. Los bananerismos de mediocres instituciones no lograron sobreponerse a la marcha de la economí­a. Se apunaron ante el progreso. Ante la duda de si la máquina es complicada o el maquinista incapaz, han preferido cortar por lo más delgado, tirando la máquina fuera de la casa para que la recoja el camión de la basura.

La polí­tica sigue siendo la misma porque la idiosincrasia de los pueblos es la misma.

Hugo Chávez ha clamado por una reelección indefinida de su autoridad. Sólo el caudillo puede echar raí­ces en su palacio del poder; sus adláteres están sujetos a las caducidades de sus periodos, porque la vanidad es más fuerte y el mayor miedo de un caudillo es una figura que pueda opacarlo. Chávez ha aprendido del viejo socialismo y no está para tener su propia versión del Ché Guevara o la de un Trotsky.

Pero remar solo causa delirio de persecución. Aunque el Teniente Coronel reciba el apoyo de todas las dictaduras controversiales de Oriente y busque amigos mostrando la chequera en Latinoamérica, se siente solo. Y no se trata de la vieja fórmula retórica de “la soledad del poder”.

El socialismo del siglo XXI, el propugnado por Chávez, necesita justificarse como una alternativa válida. La radicalidad de sus posturas necesita un vasto ejercicio de propaganda, en los libros para los chicos, grotescas clientelas polí­ticas, el uso de un resquicio legal (la cancelación de una licencia televisiva) para extender la televisión de adoctrinamiento, incluso empacar alimentos de primera necesidad con el rostro del caudillo, para que te diga que gracias a él comes, vives, aprendes y trabajas.

El lí­der venezolano edifica una cerca cada vez más inexpugnable. Le sirve para defender su soberaní­a, pero una barrera muy celosa te aí­sla de la realidad. Cuando los dirigentes instrumentalizan a sus pueblos con la propaganda temen de las bases sobre las cuales se asientan sus proyectos. Temen del mundo exterior; lo imaginan como una hidra contra la cual no pueden combatir. La alternativa se siente pequeña. Esto explica su última excentricidad: expatriar al foráneo que hable mal de él.

Hasta cuándo vamos nosotros a permitir que venga fulano de tal, de cualquier paí­s del mundo, aquí­ mismo a nuestra casa, a decir que aquí­ hay una dictadura, que el Presidente es un tirano y nadie dice nada. No, eso está prohibido a los extranjeros”, expresó un airado Chávez.

La oleada fundacional que pasa por el Cono Sur huele a revanchismo. Cambiar las bases de tu pueblo imponiendo una verdad de una sola faz, intimidar al disenso por la ví­a de la proscripción o motejándolo como una roñosa caricatura, asesinar a las hegemoní­as mediante la persecución en lugar de hacerlo en el concierto del debate, temerosos todos. Todos encaminados a dictaduras. Por mayorí­a de los votos, pero dictaduras al fin y al cabo.

13 Responses to “Chávez y la oleada fundacional”

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  1. 13
    INDEC QUE TRABAJA Says:

    NO TE DEJES ENGAÑAR, ESCUCHA LA OTRA CAMPANA: http://indecquetrabaja.blogspot.com

  2. 12
    J. Says:

    En lo personal yo no creo que la culpa sea de los idiotas que gobiernan Sudamérica, ni de los imbéciles que siguen votando por ellos.

    Porque al fin y al cabo de cuentas, si aunque estos desvergonzados dejaran de robar y engañar al pueblo (utopia) y el pueblo hiciera algo por que esto se detenga, Sudamérica (y í?frica) seguirí­an siendo tristemente paí­ses tercermundistas.

    Es evidente (para mí­) que el sistema econí­mico neoliberal solo permite el desarrollo de ciertos paí­ses, el resto pasan a ser el almacén de donde los primer mundistas sacan los productos y materias primas que necesiten…

    Para mi el problema es el sistema económico, no la economí­a de polí­tica, porque sospecho que los niveles de corrupción tan evidentes en América latina, también existen en Europa o EEUU sólo que saben ocultarlo.

    Como no estoy muy informada del tema, dejo hasta aquí­ mi comentario…

    Saludo.

  3. 11
    Curvas Says:

    Mr Underwear:

    El PIB de Chile ‘crece’ por el cobre y nada más. Y en tu comentario sobre Bolivia…..paso. Porque POR SUPUESTO que existe el know how en cada paí­s. Y es de ese paí­s el derecho de decidir sobre el futuro. Ahora que sean analfabetos o no, nada tiene que ver sino miremos a la selección elegante de “los mejores” chilenos que NO EXACTAMENTE tienen el objetivo colectivo como su meta final. Y, el problema siempre es la politica de la economia.

    En todo caso, ni quise decir que pones música de fondo con el articulo. Me hago cargo de la mala redacción. Apuntaba a que muchas veces lo que nos llega (prensa mediante) es pura retorica, pura musica, especialmente cuando se trata de Chavez y Bush.

    Y Chere. please. Bruno se defiende super bien solito si es que alguien lo ataca. Y no te pongas insolente. Goce de la vida, que te hara bien.

    Creo que tienes la razon, eres un tipo honesto y enfatico. y un gran tipo. mi mas grande admiracion hacia usted.

    cariños a ambos. los quiere.

    curva

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