Renuncia de Nelson Acosta: ¿Muerto el perro, muere la rabia?

Renunció Nelson Acosta.
Las mil y una teorías apocalípticas que hablaban de una calva cabeza rodando por los predios de Juan Pinto Durán se hicieron realidad después del desastre de la Copa América de Venezuela 2007.
Pero a prescindir que esta renuncia es lo que todo el mundo futbolero pedía a gritos, que a su vez era lo que tenía que pasar por el pésimo manejo que tenía el técnico con sus pupilos (cosa que se veía plasmada por una evidente falta no sólo de disciplina, sino de identificación con un proyecto). ¿Una vez muerto el perro terminará la rabia?
Rotundamente no.
Siendo justos, Chile está ante la más talentosa camada de jugadores que ha visto nuestra historia futbolística.
Creadores como Valdivia, Fernández y Luis Jiménez, laterales volantes como Tello y Mark González, arqueros como Bravo, delanteros como Suazo, tapones como Meléndez, Sanhueza e Iturra y defensas como Pablo Contreras no se ven todos los días en un solo conjunto (eso sin contar a los futuros Arturo Vidal, Gary Medel, Toselli y Alexis Sánchez).
En su mayoría jugadores que juegan y les va bien en Europa, en su mayoría jugadores que en un solo conjunto podrían pasar sin problemas dos rondas de una Copa del Mundo, en su mayoría jugadores que lamentablemente tienen una formación intelectual tan baja, que se nublan con el éxito rápido siendo que todavía no le han ganado a nadie.
Casos como el de Mauricio Pinilla, son claros por lo elocuentes y patéticos.
Uno de los delanteros más talentosos que ha tenido Chile, perdido por el carrete, la farándula y escándalos de poca monta.
El tema en Chile es formativo, y ejemplos hay.
Es cosa de ver a Matías Fernández, o a los Sub-20, es cosa de ver como responden jugadores cuando están bien limitados y dirigidos por alguien. Cuando más que ansias de ganar se le inculcan valores, que a su vez hacen despertar legítimas ambiciones de futuro en estos deportistas.
Más que nunca, lo que necesita Chile es echar mano a la manoseada frase proceso. Los castigos ejemplares sirven para sentar precedentes, pero en ningún caso para cambiar la realidad de una generación completa.
Tomar por ejemplo a la Sub 20, e irles dando responsabilidades de acuerdo a sus capacidades, cosa que paulatinamente vayan llegando a la adulta, ya como jugadores consagrados, formados, y sobre todo rectos.
La selección actual es un caso perdido. Una manga de trogloditas que ganan como ricos y juegan como pobres.
¿Cuántas personas ya quisieran manejar dichos sueldos?
Por lo mismo, lo que se exige no es rendimiento (que a la larga puede ser algo circunstancial), pero si una actitud acorde a los desafíos mayores que están enfrentando. Que si se van de carrete, no sea con destrozos e insultos en el lobby de un hotel, que si están concentrados no entren con putas a las piezas, que en la cancha corran y no troten.
Llevándolo a la realidad, se les pide lo que se le pide a cualquier persona que trabaja en este país, una actitud que se condiga con el prestigio que debería tener la empresa para la cual uno presta servicios.
Renunció Nelson Bonifacio, pero la rabia sigue, y seguirá salvo algunos oasis como el de Sydney 2000, Francia 98, Colo Colo 91 ó el de Argentina 87, porque lamentablemente, por mentalidad en Chile, no hay proceso que valga.



Julio 15th, 2007 at 11:58 am
Oye, y el tipo habla que se logro el objetivo???…. cual objetivo si fue a puro dar jugo… na que er…
Saludos y suerte.