¡La tengo!


!Si, la tengo¡ Esa es la alegría del momento que se ve la imagen, llevamos la cámara al ojo, calculamos la luz, enfocamos, encuadramos y obturamos. A pesar de esa sensación en más del 50% de las veces, luego en el cuarto oscuro, hoy pantalla del computador, nos damos cuenta de que en algo fallamos.
En las restantes pocas veces que aparentemente a nuestro criterio nada anduvo mal y quedamos al menos satisfechos con el “dibujo realizado“, nos queda esperar la aprobación o rechazo de quienes son los destinatarios del trabajo. Ese círculo más íntimo para quienes representamos “el de la cámara colgada al cuello” en los paseos de la familia o de amistades. No al modo del turista oriental, que mientras habla, apunta con el índice, toma agua mineral, se arregla los anteojos, dispara y dispara su cámara fotográfica digital ultra-slim ultra-liviana ultra-definición shot-ready y de bolsillo que tiene una memoria que alcanza para más de 1000 imágenes jpg.
Sin tener nada, absolutamente nada que decir en contra de esas fotografías ni tampoco a favor de estas otras fotografías, debo señalar que estas otras “pretenden” ser una visión particular, especial, de “toque” artesanal. No siendo fotógrafos de profesión definitivamente nos tomamos en serio este oficio-afición por el que nos concentramos, quedamos absortos, transportados a la imagen que estamos fotografiando. Quedamos como parte de ella sin estar nuestro rostro o silueta en la fotografía ¡queremos salir lindos en la foto! En esta fotografía que cuelgo hoy yo me veo a pesar de no aparecer en ella, sé que allí estoy.
A los fotógrafos por lo general, excepciones femeninas las más, no nos gusta que nos fotografíen, nos gusta fotografiar. Porque todo nos parece digno de registrarse, salvo nosotros. Un pudor, quizá absurdo que ya se bate en retirada, pero aun es.
Si un fotógrafo no es empático con sus imágenes no consigue público. Y para conseguir esa empatía se debe dar espacio y tiempo a que la luz nos muestre las formas, también los brillos de las superficies y luego nos de permiso de abrir el diafragma, solo entonces la luz dibuja para nosotros en el negativo y en la memoria.



Junio 24th, 2007 at 6:08 pm
Al escribir un artículo el proceso es muy parecida, el aparato pasa a ser un teclado, la luz pasan a ser tus manos, por último está la imagen que es lo que a través de letras quieres mostrar…
Puede que todos los momentos creativos tengan esta composición, pero esa sensación de querer tenerla, la imagen, el golpe, el impacto está siempre ahí latente…se llama ambición, es lo que nos mueve a seguir superándonos, a seguir escribiendo, o seguir obturando.
Me salió linda la wea…jejejeje, cayeron 3 lagrimas de mis mejillas…ya me las seque.-
Cuídate Samsa.-
P.D: ¡CUIDA EL TAMAÑO DE LAS FOTOS! Grrrrrrr
Junio 25th, 2007 at 10:21 pm
No me gusta mucho esa sensación de que en la foto aparece algo distinto a lo que valía la pena fotografiar, pero es justamente lo entretenido, que vamos aprendiendo de diafragmas y velocidades ara que en la foto salga TODO lo que queremos que salga… y si… mejor detrás del lente cierto?
Junio 26th, 2007 at 12:15 am
don chere
Me hiciste retroceder un par de añitos, cuando estudié relaciones públicas tuve un ramo de fotografía, me compré mi zenith, (nor ecuerdo si asi se escribe), pero tenía lo romántico de la fotografía a pulso, con obturador de cable, fotómetro de esos que había que calzar en circulito con la rayita, sni nada te salía, el cuarto oscuro y ver como de a poco al pasar por cada uno de los líquidos iba apareciendo la imágen, lavarla, dejarla secando con las pinzas…
Recuerdo que la fotografía nocturna o en blanco y negro y los sepias eran mortales..
Pero terminé cone se pololo y el laboratorio se lo llevaron pa santiago jajaa
abrazos para ti y gracias por ir a visitarme, aunque era “vedette” no toplera, pongale un poco más de glamour!
Carola
Junio 26th, 2007 at 6:21 pm
Los tonos café, hacen contraste con la luz dorada que emana………….novedosisimo….
La única fotógrafa en casa soy yo…muyyyyyyyyyy amateur………..jijijijij
cariños b_b
Junio 28th, 2007 at 12:20 am
Tus imágenes siempre tienen ese tinte melancólico…