
La libertad de expresión es uno de los derechos más valorados y de mayor importancia dentro de un grupo de amigos, una familia, una ciudad, una nación y para ser más general, dentro de toda nuestra aldea global.
Cuando se corrompe esta licencia de dar a conocer cierta postura política o religiosa, se pasa a llevar también la esencia de quien emitía su opinión y también a quien tenía el agrado de escucharla, verla o leerla.
En función de lo anterior, Chávez y su ideología bolivariana paradójicamente no son compatibles con la barbaridad que hace unos días cometió, el vetar al medio de comunicación que osó ideológicamente en atentar contra su gobierno.
Lamentablemente, este tipo de acciones no son previstas por quién somete el castigo de cerrarles el reducto comunicacional a quienes tienen una visión distinta que la de él, este es el caso de Radio Caracas Televisión.
Sin duda, para aquel que es ajeno al control mental que ejerce Chávez sobre su gallada, el haber cerrado una estación de televisión por emitir un juicio que es distinto al que impone su “democracia” le parecería una verdadera violación a los derechos humanos, como lo es para mí, ya que si su gobierno es realmente para el pueblo como el mismo ha dicho, lo menos que podría haber hecho era consultar precisamente a sus connacionales, a ver que tan de acuerdo estaba su país con su decisión apoyada en un fingido y sobre actuado autoritarismo.
Pero como era de esperarse, aquel acto de suprimir cualquier foco de oposición en su gobierno fue condenado tanto por sus propios partidarios como de los que netamente están en contra de su imperialismo indígena en numerosas marchas en la vía pública, no obstante, la respuesta a aquellas expresiones de repudio nuevamente fueron mitigadas a la fuerza, tal como lo hizo con RCTV, tal como lo hacía Hitler con los judíos, tal como lo hacía Stalin con los revolucionarios, tal como lo hizo Pinochet con los comunistas.
La policía reprimiendo a punta de perdigones a quién se le atravesara por delante, fuera extranjero, fuera mujer, anciano o niño, e incluso inocentes periodistas que reporteaban aquellos momentos de humillación que sufrió la gente que fue dispersada como también para los propios chavistas que se deleitaban con aquel indecoroso espectáculo.
En una sociedad como la de hoy, no hay espacio para este tipo de reprimendas, la II guerra mundial y sus regímenes totalitarios pasaron hace bastante tiempo. Tanto el comunismo que de pantalla ocupa Chávez como el fascismo bien camuflado entre sus acciones gubernamentales están desfasados y no es sano el aplicar estas ideologías cuando bien sabemos que estamos en el apogeo de una libertad tanto intelectual, cultural, política, social y económica característica de estos nuevos tiempos. El taparle la boca al que no está de acuerdo con el punto de vista propio no representa mas que el miedo de quién reprime al que grita su verdad. O somos nosotros quienes vivimos en ese eterno sueño de un mundo libre, racional y moderno o es Chávez quien aún piensa que negociando hojas de coca con Bolivia se logra ser como una de esas grandes potencias mundiales a las que tanto el critica…
Chávez… tu gobierno también huele a azufre.
Totalmente en contra de lo que hace Ch
por qu
Pues Ch