Federico Samsa®

Los 3+

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money.jpgNo es una copia de la sección de Don Chere®, “Los 10…“, no. Estos 3+ están certificados y organizados por la revista Forbes, especializada en destacar el dinero como un atributo personal y no como un “papel” con el que se compra comida y se paga el médico.
Son los más ricos de Chile.
Calma amigas… no se trata de Zabaleta, de Vicuña o Lagos (Sergio, que el otro es aun más feo). Se trata de vetustos señores que durante su vida, además de los consabidos e históricos aportes familiares, lograron, haciendo acopio incansable de billetes y monedas, encumbrarse en la lista de los millonarios chilenos y mundiales.
Es probable que muchos de ustedes ya sepan de quienes se trata… o talvez no. Yo utilizaré los millones de estos señores y el lugar que les otorgan en el ranking para referirme a otra arista, insospechada para mí­, de esta feliz noticia. Dicho esto… me lanzo.

Pero… ¿puede considerarse esta una feliz noticia? Digo, para los chilenos, además de estos 3 señores y sus respectivas familias, que son a la postre, directas beneficiarias del poder comer todos los dí­as, comprar el último CD de Philip Glass -sin dejar de comprar el gas para el mes- o de tener vacaciones el dí­a menos pensado en su cabañita del Lago Caburga o en “la isla“… como cariñosamente algunos le dicen a Chiloé, es que ya es “como parte de la familia

He aquí­ tal vez la respuesta a la pregunta de si esta es una feliz noticia, respuesta que no la tuve hasta el recién pasado sábado cuando, por esos azares de la vida caminé por una de las callecitas de la periferia de Santiago hasta donde fui transportado con el gentil auspicio de la letra “ e “.
Me encontré alrededor de las 9 de la noche pasando por frente de uno de esos bares donde se comen empanadas, causeos, papas fritas, completos… y se toma vino tinto y del otro además de las famosas Bilz-y-Pap. Seducido por la sed (de Bilz-y-Pap) y por una algarabí­a invisible sumida en un ambiente de penumbras pasé y me senté en una pequeña mesa coja cubierta con un mantel plástico.
Habí­a un aparato de televisión en lo alto, que no tení­a control remoto pues el cajero se aproximaba a el cuantas veces le pedí­an los parroquianos que buscara una mejor programación. Hasta que encontró noticias, dejó fijo el selector de canales y se fue a su asiento en la caja a descansar.
No sé que introdujo el tema de conversación, surgió muy rápidamente, tal vez por una noticia en el televisor o de boca de un “ilustrado” habitué del lugar comentando lo leí­do en el periódico del kiosko, porque de pronto sobre el juego de “dominó” de todas las mesas se instalaban “los chilenos millonarios“.

Las conversaciones giraban entorno a lo que estos millonarios hací­an con el dinero o como lo obtuvieron.
No se escuchaban criticas, mas bien, la noticia de estos 3 chilenos era matizada con historias propias de los contertulios acerca de las veces que algunos de ellos “tuvieron mucha plata” y en qué se les fue, porque todas las historias concluí­an en que ya nada quedaba de sus “pequeñas fortunas“.

Parecí­a que las mesas estaban conectadas, un tema “interesante” salí­a de una, para rápidamente instalarse en todas las demás.
Entre tantas voces se me confundí­an las historias que me habrí­a gustado captar una por una. Eran historias quizá más llenas de ganas que de verdad, pero eran muy buenas según atestiguaban las risas de los dispuestos a escucharlas.

glu.jpgHasta que en un momento, igual como ocurre en el “Chavo del Ocho“, se hizo el silencio necesario y suficiente para escuchar muy ní­tida la sentencia que cerrarí­a el tema. Alguien, como en un diálogo teatral, dio el pié: -puta’on 3 de aquí­ son los más ricos’on- a lo que “otro alguien” contestó con soltura, absoluta certeza y una “cañita” en la mano a centí­metros de sus labios: -es que lo chilenos ya la llevamo…- miró a todos y refrescó su garganta.

Yo, concluí­da tal sentencia y el consiguiente instintivo acto de tragar, sabí­a que debí­a levantarme, pagar en la caja, pasarle unas monedas a la mesera y retirarme a buscar un bus del transporte público que se dirigiera a Santiago (ahora si el letrero deberí­a tener la letra “e).
Me alejaba de aquel alegre lugar con el más absoluto de los convencimientos en que esta noticia, afirmativamente, si nos hace más felices a “todos” los chilenos.

12 Responses to “Los 3+”

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  1. 12
    Constanza Says:

    En realidad me da lo mismo… nunca vamos a llegar a un estado en que todos tengamos lo mismo, incluso serí­a injusto. Lo ideal serí­a que todos tuviesemos las mismas oportunidades… y que cada cual las aproveche. Pero a la larga llegarí­amos a lo mismo. El que aprovecha las oportunidades gana fortunay esa fortuna la heredan los hijos y así­ sucesivamente.

    Cada uno verá lo q hace con su plata y con oportunidades.

  2. 11
    Fernando Says:

    Ladron que roba a ladrón…así­ parece ser el lema.
    Explota al padre y sus hijos te asaltaran a domicilio cuando grandes.
    Saludos

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