La Pichanga

Estimados amigos, con el paso de las fiestas de fin de año, Navidad y Año Nuevo, se nos viene en tierra derecha el Verano y las vacaciones de “algunos” (yo no tendré este verano), y en mis transiberianos viajes diarios, observé el otro día en torno a una plaza el juego predilecto de la gran mayoría de los niños de Chile, me refiero a la nunca bien ponderada pichanga de barrio.
Me acordé de las famosas pelotas de plástico delgado (sí ese bien rasca) que tenían dibujados los cascos, pero que eran súper pencas, porque duraban sólo una pichanga y se rompían o reventaban.
Cuando era bien chico recuerdo que mi padre, o bien mi abuelo, me regalaban una casi todos los meses para jugar en el patio de la casa y como no había niños en el sector, sólo jugaba con mi viejo.
La lata era que cuando la pelota caía en las rozas se le hacían hoyitos y quedaba como colador y no servía para nada (ya que no se podían parchar). Recuerdo los “parches” con huincha aisladora eléctrica de color verde parecido al color de algunas de estas pelotas.
Pasaron los años y comencé a tener pichangas en el colegio, casi a diario, nos dibujábamos en la cotona los números de jugador con tiza blanca y un sobrenombre en la espalda, ¡¡¡Era genial!!! Quedábamos todos entierrados y ni hablar de los zapatos de colegio que quedaban para la historia.
En el pasaje de mi querido amigo Lucho (amigo hasta el día de hoy desde los 4 años) siempre jugábamos y como en todo pasaje siempre, sin excepción hay una vieja(o) que se enojaba y nos quitaba la pelota cuando esta caía en su casa… lo entretenido de cuando pasaba eso eran las operaciones “comando” para recuperar la pelota extraviada y seguir la pichanga, aunque en general se nos pasaba el resto de la tarde en el “rescate”.
Ni hablar de los saltos a través de los muros de las casas para ir a buscar la pelotita y seguir el partido.
Recuerdo esas tardes enteras repitiendo el tiro libre que tal o cual jugador el había hecho fin de semana anterior, las cabeceadas a lo “Pele”, o los goles con la “mano de Dios” a lo Maradona… uff que años.
En las épocas de mundial siempre era verlos y luego salir a jugar a la pelota con los amigos en un pasaje, o parque.
También estaba jugar en la calle, siempre y cuando no tuviera mucho tráfico, y con el consabido grito de ¡¡¡AUTO!!! se paraba el juego, y todos pa’ los lados de la vereda y no faltaba el que se adelantaba o movía más adelante la pelota.
En estos partidos se acostumbraban varias prácticas, como el que los mejores elegían los equipos, y los más malos al arco “…total al gol cambiamos” ¡¡¡Sí oh!!!
Otro artilugio común era el ser “lauchero” o sea esperar la pelota en el arco contrario para hacer el gol en cualquier momento.
Pasaron más años y creo que la última pichanga real con pelota de plástico y todo fue una vez que estábamos en la universidad esperando corrección de taller y el profesor que era bastante lento para corregir, se demoró algo así como desde las 5 de la tarde hasta las 11 ó 12 pm, lo que generó el aburrimiento necesario para ir a buscar en todos los rincones de la Universidad quién tenía una pelota para jugar, así aparecí yo con una de plástico que pesaba menos que un candy, en fin.
Pusimos dos bancas en los extremos del patio y a jugar…, luego se hizo oscuro y conseguimos que encendieran las luces del patio y seguimos como hasta las 10 y quedamos más transpirados que “cojín de micrero”.
Uff como olvidar esas tardes de verano pichangeando entre las 7 y las 9 después de haber ido a la playa, en las dunas, que genial.
Bueno, espero haberlos hecho recordar parte de la niñez de cada uno de nosotros, dado que en su mayoría al menos los hombres jugamos a la pelota en el barrio, o alguna otra parte, pero siempre hablando de pichanga, no de babyfútbol, o fútbol.
Un afectuoso saludo en este nuevo año que comienza.
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Agosto 25th, 2007 at 2:39 am
TONTOS GAY PUTOS