El periodismo que queremos

La discusión sobre la calidad de nuestra prensa se ha vuelto un lugar común de un tiempo a esta parte.
La excesiva farándula, la violencia en la televisión, nos llevan a quejarnos amargamente sobre como estos delincuentes de la lengua nos están llenando de basura. Ojalá todo se pudiera discutir así de livianamente.
Existe una premisa básica “La gente tiene los gobiernos que se merecen”, bueno, la prensa que se merece también.
Mientras las encuestas nos hablan de como la gente prefiere en masa programas de cultura, los números fríos dicen que la farándula, la violencia, y la basura es lo que más se consume (Todos ven “People and Arts”, insólito).
Nos hablan sobre el rol educador de los medios y de cómo estos deforman a nuestra sociedad, siendo que la dura verdad nos dice que es la misma sociedad la que genera a padres ausentes incapaces de poder orientar a sus hijos hacia una real educación, y no es culpa de ellos, es del sistema.
Criticamos en masa por lo que dicen opinólogos y no colegiados, pero nadie menciona que fue la prensa la que destapó cosas como Patio 29, el Caso Spiniak, el paradero de Paul Schí¤fer, los casos MOP, Lavanderos y Sakarach (No fueron nuestras autoridades, fue la prensa).
La verdad que periodistas malos, existen en la misma medida que médicos irresponsables, arquitectos poco profesionales, abogados inescrupulosos, e ingenieros sin moral, la diferencia está en que nadie somete a dichos gremios al escarnio público.
Nos llenamos la boca con el compromiso a la verdad y la ética que deberían tener los periodistas, y nunca caemos en cuenta que al ser personas con hijos, familias, y responsabilidades, el primer compromiso de ellos está con los suyos, al igual que cualquier persona común y corriente.
“El hilo se corta por lo más delgado”, y en los medios de comunicación lo más delgado son los profesionales de prensa. Es muy fácil disparar contra ellos y no contra los dueños de los medios que son a la larga los que deciden que se da y como se da en pos de un mejor negocio para ellos y sus bolsillos.
¿A qué voy con todo esto?
Que en vez de quejarnos y llorar como lo hacemos a diario sobre nuestra prensa, deberíamos tener conciencia que a la larga es el consumidor el que regula este negocio.
No quiere ver violencia, cambie de canal. No le interesa la farándula, no visite esa página web. Le molesta la falta de compromiso, no compre ese diario, pero no nos quejemos por quejarnos, porque a la larga acá la culpa no es del chancho, sino del que da el afrecho y esos somos nosotros, el resto es facilismo.
Acá pagamos todos justos por pecadores.


Mayo 23rd, 2006 at 9:33 pm
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Mayo 23rd, 2006 at 4:47 am
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